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Panadería Matias onClick="matias@panaderiamatias.com
Horno de leña
Nuestro orgullo es ver el Color del pan crujiente tras el esfuerzo de la frente llena de sudor y contemplar el fruto de tu desvelo a punto para ofrecerlo a nuestra gente, la que cada día confía en nuestro trabajo. Escuchar en el despacho el ¡buenos días! alegre de la vecina que madruga para llevar a los suyos el nuevo pan recién horneado como un tesoro.

Sabemos qué le gusta al amigo. Qué punto tienen que tener las magdalenas y los rollos, los mantecados, las empanadillas, los hornazos, las... todo, todo.
En realidad, sabemos ver cómo miran nuestros mostradores llenos de secretos y trucos que sólo nos contó nuestro padre, maestro inigualable, cuando sabia que guardaríamos la fórmula ancestral con siete condados.
Los mismos secretos que sólo transmitiremos a quienes realmente merezcan nuestra confianza.

Recuerdo con felicidad el horno de mi padre, ese olor a leña al derrumbarse en la entraña del hogar y arder ligera... y el aire huele a montaña, a olivos, a
rastrojeras...

Las paredes se calientan, forma el humo remolinos y crepitan y revientan a chispazos los espinos. Y poco a poco, el fuego empieza a darle el color al pan.

No hay gozo parecido a la emoción que se siente cuando al subir la masa y dorar su cresta, se abre el horno y de repente ves el punto de tu mano y adivinas con una sonrisa de complicidad, cuando alguien roba el pico de una barra, a hurtadillas, como quien roba una piedra preciosa.
Panquemados y ensaimadas Pastas artesanas Empanadillas
     
Entrada de la panadería
  Horno
     
 
Despacho de pan y pastas